Al terminar Comunicación Audiovisual me di cuenta de que no sabía qué hacer con mi vida. Estaba perdido. Ese verano, mi madre insistió en que me comprara una cámara para coger experiencia. Cuando a mi madre se le mete algo en la cabeza es imposible decirle que no.
Empecé a grabar lo que tenía más cerca: mi casa, mi madre y mi abuela. Después llegó el diagnóstico de cáncer de mama. Seguí grabando casi sin darme cuenta.
En casa había miedo, cansancio y cosas que no sabíamos cómo decirnos. También seguíamos discutiendo, haciendo bromas y buscando algo que nos hiciera ilusión. Mi abuela cuidaba de mi madre y mi madre intentaba protegernos a los dos.
Esta película nace de esas imágenes. De nuestra manera de estar juntos y de lo que ahora puedo mirar con un poco más de distancia. Quiero que quien esté acompañando a alguien se sienta un poco menos solo.
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